
Realizando trabajo de campo en un destino de costa en el que estamos desarrollando un plan estratégico me encontré con una tienda en primera línea de playa que me impacto. Interesante puesta en valor, producto diferencial cuidada presentación. Conclusión voy a hacer un post sobre como apostar por la mejora en la puesta en valor como valor diferencial para salvar al sector turístico….

Cincuenta metros más adelante me encuentro con la otra tienda, concepto desfasado, poco cuidado en el detalle, pero ojo con gente comprando….
Orj me di cuenta en ese instante que me estaba dejando llevar por algo malo para un consultor. Nunca debes ir predispuesto a analizar un producto o destino turístico con tus ojos como consumidor, ya que entonces lo bueno o lo malo estaría condicionado sólo por lo que a uno le gusta más o menos como consumidor. Fue entonces cuando decidí reorientar el post y comentar algunas reflexiones que no por obvias se tienen en cuenta habitualmente:
1-No hay un único tipo de puesta en valor de un producto turístico, hay tantos como clientes o consumidores pueden existir.
2-Un producto u oferta turística no es buena o mala, se adecúa o no al cliente del destino
Además esta situación nos puede también aportar otras conclusiones:
En el caso de un destino, es difícil que puedan convivir clientes tan dispares, en nuestro caso una de las dos fracasará (al menos si el tiempo de evolución de un modelo a otro es demasiado largo en el tiempo).
El cliente decide al final que producto funciona o no para cada destino, podemos esforzarnos mucho por cambiar el modelo pero si eso no se produce radicalmente no se conseguirá.
Sin duda es imprescindible evolucionar en la mejora de la puesta en valor de los productos y oferta turística, el mercado es cada día más exigente, aún así los productos turísticos básicos seguirán funcionando porque hay clientes básicos que no valoran y no quieren valores añadidos.
Cuando un empresario emprende un proyecto sobre un destino debe ser consciente del condicionante del destino en el éxito de su iniciativa.
Hay destinos en los que por mucho valor añadido que se ofrezca el producto no tiene consumidores y la iniciativa termina por fracasar.
Lo que a mi me guste como consumidor no tiene que ser lo que funcione mejor o peor en un destino determinado.
No hablemos de productos buenos o malos, hablemos de productos rentables o deficitarios y nos entenderemos mejor.
En conclusión, valores añadidos sí para mejorar la puesta en valor del productos turístico, pero ojo los valores añadidos van vinculados a cliente, él decide cuales si o cuales no les parece interesantes para consumir el producto. Espero vuestros comentarios.