
Partimos siempre de la base de que alguien que trabaja o desarrolla un producto turístico lo hace para generar experiencias y aportar “SABOR” a su actividad. El primer mundo está obsesionado con el marketing, la comunicación ,la web 2.0, las redes sociales, Facebook etc. y olvida en la mayoría de las ocasiones apostar por darle “SABOR” a sus negocios hoteleros, destinos, restaurantes, etc...
Ya vamos al tema, La comida impresionante, los tiempos medidos, la atención próxima y educada, y precio muuuuuy razonable, en conclusión ¡experiencia impresionante!. Cuando además uno empieza a ver los cuadros y fotos de la pared, comienza a ver gente famosa, Gaston Acurio (el Adría de Perú), periodistas gastronómicos de Perú, etc, uno se da cuenta que no es cualquier sito. “Gaston tiene ahí su mesa” dice don Beto.
Aquí viene lo mejor, el señor Beto a la sazón alma mater y “Relaciones Publicas manager” del lugar se acerca, se sienta a nuestro lado y comienza una de mis mejores conversaciones de los últimos años.
Todos los días compro los productos básicos en el mercado a las 4,30 de la mañana, lo que sobra lo regalo, no dejo nada para mañana. No doy a mis clientes lo que yo no comería “y Tengo un paladar muy fino”. Con buenas materias primas el que no cocina bien es que es un Inutil. Y ahora viene el final, En los restaurantes, en la cocina, en la atención a mis clientes lo que procuro siempre es generar “SABOR”. El cliente come todos los días en su casa, cuando sale a un restaurante quiere “SABOR”, la cocina de un restaurante no es la cocina de casa, los sabores deben ser más evidentes y provocar experiencias especiales en mis clientes.
OLE, OLE y OLE, señores del primer mundo, no nos olvidemos de esto, el valor de nuestro producto turístico (español) fue durante años el “SABOR”, cuestión que sin duda estamos perdiendo a gran velocidad, priorizamos infraestructuras, servicios, comunicación, etc. y olvidamos la esencia “SABOR”. ¿Dónde está el primer mundo y donde el segundo?. La esencia del turismo es “SABOR”, no lo olvidemos, estamos excesivamente obsesionados con cuestiones que al fin y al cabo tal como se demuestran son casi superficiales.
Todo el mundo puede tener una web, una marca turística y perfil de Facebook, pero ¿cuántos tienen “SABOR”?.
Gracias señor Beto por el Master en gestión turística de 30 minutos del otro día con su Cuzqueña incluida claro está.

